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diumenge, 4 de març de 2012

Capítulo 18

Nos pasamos toda la mañana en el coche. No hemos hablado desde que nos despertamos, no hemos cruzado ni un te quiero ni una sola mirada. Parece como si lo de ayer le hubiera molestado mucho, pero si es verdad que siente algo por mí como dice tendrá que esperar.
-Oliver, estas bien? No me has dicho nada en toda la mañana.
-Sí. ¿Por qué?
-Siento como si estuvieras enfadado conmigo por lo de ayer.- En ese momento para y apaga el motor del coche. Me mira fijamente a los ojos y me sonríe.
-Como voy a estar enfadado contigo si ahora mismo eres lo único que tengo, eres mi compañera de viaje, eres mi todo. Pero también me gustaría saber que es lo que te pasa, que es eso tan horrible  que te pasó.
-Ya....Pero es que es pensarlo y un escalofrío me recorre todo el cuerpo, desde el dedo gordo del pie hasta el último pelo de mi cabeza.- Al recordarlo empiezan las lágrimas y la tristeza. Desde que conocí a Oliver me había olvidado un poco de la pesadilla pero sabía que en algún momento tendría que volver a aparecer. Y ayer fue el momento. Oliver me abraza como si fuera el último día de nuestras vidas, me abraza como si no quisiese que me escapase. ¿Se puede querer tanto a una persona que conoces de hace cuatro días? Es increíble lo rápido que ha sido todo, hace menos de una semana estaba en casa con Iván y ahora estoy en mitad de dios sabe donde con Oliver y sintiendo algo por un chico que nunca me había ocurrido, pero aún no me puedo llamar enamorada.
Paramos enfrente de un hotel. Por suerte había una habitación libre aunque parecía la habitación del conserje. Creo que incluso he visto corretear una araña debajo de la cama. Estoy tumbada en la cama y veo a Oliver que está en el lavabo, veo como se levanta la camiseta y puedo ver sus marcadas abdominales. Me encanta. Creo que ya es hora de afrontarlo, contárselo y poder hacer lo que tengamos que hacer. Me acerco a él y lo abrazo por detrás, empiezo a darle besos por la espalda hasta llegar al cuello.
-Dani....No me gustaría quedarme con el calentón aunque es muy tentadora tu propuesta y ahora mismo te cogía y te tumbaba en la cama.
-Oliver ven.- Le cojo de la mano y le llevo hasta la cama.- Todo pasó mientras estaba en el internado. Carolina, si la chica esa que te tiraba los trastos, me presentó a un chico un día, se llamaba Michael. Nos hicimos amigos y nos llevábamos bien pero su actitud cambió cuando se enteró de que Iván y yo estábamos saliendo. Me trataba de manera distinta, pero no a mejor sino todo lo contrario. Siempre que podía me dejaba en ridículo y un día me dijo que quería hablar conmigo pero en verdad era todo lo contrario. Me metió en un cuarto oscuro, solo puede ver una o dos fregonas. Empezó a besarme y yo intentaba deshacerme de él pero no podía. Él seguía, empezó a quitarme capas y mas capas y al final se salió con la suya.- Oliver me secó las lágrimas y solo me respondió con un beso.
-Pero ahora como se te acerque alguien así tengo dos amigos, míralos son pim y pam.- Me enseña sus dos puños, eso me provoca una sonrisa.- Entonces si se te acerca haré pim, pam pum y caerá al suelo.
-¿Y el pum cual es? Ese se te ha colado.
-No, el pum es este.- Y me da un beso. Un beso eterno que se me hace demasiado corto. Porque siento que el tiempo a su lado es muy valioso y no puedo perderlo, hay que aprovecharlo.
-Oliver, ahora que te lo he contado todo y que no hay secretos, quiero que me ayudes a acabar de olvidarme del estúpido de Michael y aquello que me hizo, pero quiero que lo hagas ya, ahora mismo.- Y eso lleva a un beso, y otro beso y otro, en la boca, en el cuello y la temperatura va subiendo y la ropa va sobrando. Por fin, me olvido de lo malo y empiezo a ser feliz.



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