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diumenge, 4 de març del 2012

Capítulo 18

Nos pasamos toda la mañana en el coche. No hemos hablado desde que nos despertamos, no hemos cruzado ni un te quiero ni una sola mirada. Parece como si lo de ayer le hubiera molestado mucho, pero si es verdad que siente algo por mí como dice tendrá que esperar.
-Oliver, estas bien? No me has dicho nada en toda la mañana.
-Sí. ¿Por qué?
-Siento como si estuvieras enfadado conmigo por lo de ayer.- En ese momento para y apaga el motor del coche. Me mira fijamente a los ojos y me sonríe.
-Como voy a estar enfadado contigo si ahora mismo eres lo único que tengo, eres mi compañera de viaje, eres mi todo. Pero también me gustaría saber que es lo que te pasa, que es eso tan horrible  que te pasó.
-Ya....Pero es que es pensarlo y un escalofrío me recorre todo el cuerpo, desde el dedo gordo del pie hasta el último pelo de mi cabeza.- Al recordarlo empiezan las lágrimas y la tristeza. Desde que conocí a Oliver me había olvidado un poco de la pesadilla pero sabía que en algún momento tendría que volver a aparecer. Y ayer fue el momento. Oliver me abraza como si fuera el último día de nuestras vidas, me abraza como si no quisiese que me escapase. ¿Se puede querer tanto a una persona que conoces de hace cuatro días? Es increíble lo rápido que ha sido todo, hace menos de una semana estaba en casa con Iván y ahora estoy en mitad de dios sabe donde con Oliver y sintiendo algo por un chico que nunca me había ocurrido, pero aún no me puedo llamar enamorada.
Paramos enfrente de un hotel. Por suerte había una habitación libre aunque parecía la habitación del conserje. Creo que incluso he visto corretear una araña debajo de la cama. Estoy tumbada en la cama y veo a Oliver que está en el lavabo, veo como se levanta la camiseta y puedo ver sus marcadas abdominales. Me encanta. Creo que ya es hora de afrontarlo, contárselo y poder hacer lo que tengamos que hacer. Me acerco a él y lo abrazo por detrás, empiezo a darle besos por la espalda hasta llegar al cuello.
-Dani....No me gustaría quedarme con el calentón aunque es muy tentadora tu propuesta y ahora mismo te cogía y te tumbaba en la cama.
-Oliver ven.- Le cojo de la mano y le llevo hasta la cama.- Todo pasó mientras estaba en el internado. Carolina, si la chica esa que te tiraba los trastos, me presentó a un chico un día, se llamaba Michael. Nos hicimos amigos y nos llevábamos bien pero su actitud cambió cuando se enteró de que Iván y yo estábamos saliendo. Me trataba de manera distinta, pero no a mejor sino todo lo contrario. Siempre que podía me dejaba en ridículo y un día me dijo que quería hablar conmigo pero en verdad era todo lo contrario. Me metió en un cuarto oscuro, solo puede ver una o dos fregonas. Empezó a besarme y yo intentaba deshacerme de él pero no podía. Él seguía, empezó a quitarme capas y mas capas y al final se salió con la suya.- Oliver me secó las lágrimas y solo me respondió con un beso.
-Pero ahora como se te acerque alguien así tengo dos amigos, míralos son pim y pam.- Me enseña sus dos puños, eso me provoca una sonrisa.- Entonces si se te acerca haré pim, pam pum y caerá al suelo.
-¿Y el pum cual es? Ese se te ha colado.
-No, el pum es este.- Y me da un beso. Un beso eterno que se me hace demasiado corto. Porque siento que el tiempo a su lado es muy valioso y no puedo perderlo, hay que aprovecharlo.
-Oliver, ahora que te lo he contado todo y que no hay secretos, quiero que me ayudes a acabar de olvidarme del estúpido de Michael y aquello que me hizo, pero quiero que lo hagas ya, ahora mismo.- Y eso lleva a un beso, y otro beso y otro, en la boca, en el cuello y la temperatura va subiendo y la ropa va sobrando. Por fin, me olvido de lo malo y empiezo a ser feliz.



dilluns, 27 de febrer del 2012

EXÁMENES EVERYWHERE:(

Buenass:)) Aunque tenemos malas noticias. Esta semana la tenemos llena de exámenas, a dos por dia casi. Nos hemos pasado toda la tarde y algo de noches estudiando. ¿Mañana que toca? Quimica= a suspenso. ¿Pero esque hay alguien a quien le importe los protones, neutrones....? ¿A parte de a Einstein? ¿Lo he escrito bien? Que más da.?A caso se interesa él por mis exámenes? Creo que todos alguna vez nos hemos acordado de la familia de Einstein, al menos yo.
En definitiva, que esto es lo que hay esta semanaTT Pero si podemos subir, subiremos capítulo.

Muchisimas gracias por seguirnos y comentar:) Con cada comentario se nos va olvidando la semana que nos espera de exámenes^^





By: Estas escritoras ''amantes de la química''

diumenge, 26 de febrer del 2012

Capítulo 17

Entro en el coche, cierro la puerta y me pongo el cinturón. Tengo los ojos un poco llorosos y se me nota un poco que he llorado, gracias a dios que el maquillaje sigue intacto.
-Va, anímate un poco Dani, estás muy seria, que te pasa?
-Nada. – Le digo mirando hacia el frente.
-No, y estás así porqué has visto a un vagabundo mendigando. – Se me escapa una sonrisa, la primera en toda la mañana.
-Tonto.
-Si en realidad te gusta.
-¿Qué me gusta el que?
-Pues eso que sea tonto, que te haga reir… Esas pequeñas cosas que te encantan de mí como a mi de ti, claro está.
-Siempre acabo con los más chulos.
-No soy chulo, sino que me hago valer.
-Lo que decía…
-¿Pero ya estás mejor o no?
-Desde que estoy contigo sí. – Y le doy un beso en la mejilla.
-Elija destino señorita.
-Mmmm… Sorpréndeme.
-Tú lo has querido, quizás tardamos un poco más de lo previsto porque quiero parar a hacer algunas compras.
-Como quieras, no tengo prisa. – A los quince minutos o así aparcó en un supermercado de estos de carretera.
-Quedáte aquí, no tardo nada.
-Vale. – Viene enseguida, con dos bolsas de plástico con el logo estampado del super. Las mete en el maletero y se sube al coche.
-¿Qué has comprado?
-Pronto lo sabrás.
-¿Qué enigmático no?
-Me gustan las sorpresas, ¿A ti no?
-No demasiado.- La noche llegó rápida. Paramos así como tres veces o cuatro, no me acuerdo. Una de ellas para comer y las otras para estirar las piernas. Resultó que en la bolsa llevaba unos sándwiches y un par de refrescos.
-Oliver, tengo hambre.
-¿Ya tan pronto?
-¿Pronto? ¡Pero si son casi las once de la noche!
-Es que el tiempo a tu lado se me pasa tan rápido…
-Además necesitas descansar un rato, estoy cansada yo y eso que no soy la que conduce. – Oliver coge un desvío y se mete por una especie de atajo y quedamos en medio de la nada. Es más o menos como un bosque pero al final hay carretera. Se baja del coche, pone una manta en el suelo y saca las bolsas de esta mañana. De ella saca una bolsa entera y llena de nubes de golosina y otra con otras chuches, de beber Coca-cola.
-Sé que no es perfecto pero es lo que hay.
-Ayyy!!! NUBES!- Digo gritando como una loca.
-Toma.- Me pasa un palillo.
-¿Y qué hago yo con esto?
-Pues pincha la nube y aguántala por el palito.- Se saca un mechero del bolsillo y empieza a quemar la nube, huele a caramelo. Me encanta. – Cómetela.
-¿Pero esto esta bueno?
-Sí, cómetelo.
-¿Seguro?
-¡Que sí plasta! – Y me la espachurra en la boca.Nos acabamos casi todas las chuches y me quedo tumbada en el suelo con la cabeza en sus piernas mientras él me toca el pelo.
-Deberíamos dormir.
-Oliver, no me digas que tenemos que dormir en el coche.
-Si quieres dormir aquí fuera…
-Está bien. – Entramos en el coche y nos tumbamos en la parte de atrás sin zapatos. Que descanso. Nos empezamos a besar y una cosa lleva a la otra y la otra a la una hasta que quedamos uno encima del otro.
-Oliver para, no puedo.
-¿Qué te pasa?
-No sé de verdad que no puedo.
-Vale, como quieras, no te voy a forzar. Pero porqué no te gusta, porqué lo hago mal…
-No de verdad que tu eres perfecto, soy yo que no se. Intentemos dormir un poco, por favor.
-Dani, te quiero.- Y nos besamos. Finalmente nos quedamos dormidos tan pegados como es posible. Derribados por el sueño y el cansancio, con la manta por encima tapando tanto como es posible. Mañana será otro dia.



divendres, 24 de febrer del 2012

Capítulo 16

Al día siguiente vuelvo para recoger las cosas. Abro la puerta y no se escucha ni un alma en la casa. He venido lo antes posible para evitar encontronazos. Todo está muy tranquilo, silencioso, limpio, demasiado limpio. Parece como si esta casa nunca hubiera estado habitada, como si yo fuese una desconocida que viene a ver el piso. Voy a la habitación de Iván, mejor dicho nuestra habitación, pero no hay nadie. Tampoco está Carolina. Esto es muy raro. ¿Tan mal le ha sentado a Iván que ha hecho las maletas y se ha ido? Y si fuese así ¿Porque tampoco está Carolina?¿Y si se han fugado juntos? Demasiadas peguntas y nadie que me las responda. Pero espera, hay algo en la mesa. Es una carta y pone mi nombre. La abro y reconozco perfectamente su letra, es la letra del mismo chico que me escribía notitas cuando estaba en el internado diciéndome que me quería.
‘’Espero que lo que vas a leer ahora no cambie nada. Si no quieres estar conmigo lo respeto, pero me encantaría seguir teniendo esa confianza que hasta ahora nos teníamos. Quizás cuando te cuente esto, esa confianza se rompa, y yo soy el único culpable. Pero ante todo recuerda que te quiero. Sé que hay algo en tu cabeza que no dejaba que fuésemos una pareja al 100%, un recuerdo, o una horrible pesadilla. Y yo fue tan idiota de no comprenderte y haber hecho lo incorrecto. Hacía mucho tiempo que no teníamos relaciones, y la llegada de Carolina me marcó. Ella tenía muchas ganas de acostarse con alguien y como yo no acababa de entender tu problema piqué. No le eches las culpas a ella, échamelas a mí. Tampoco espero que me comprendas, pero con la charla que tuvimos ayer no sé si esto te afectará o simplemente te dará igual. Pero ante todo, siento tanto por ti que soy incapaz de enfadarme. Espero que ese chico te haga más feliz que yo, pero sé que yo no encontraré a ninguna chica que me haga sentir lo que he llegado a sentir por ti.                                                                                                                                         PD: Tenia un regalo para ti, no sé si te acordarás pero hoy hacíamos tres años juntos, creo que si que te acordabas. Está en nuestra habitación, siempre me acordaré de lo buenos momentos que pasamos en ella. Te quiero, Iván.’’
Me siento culpable. Él me acaba de confesar que ha tenido algo con Carolina pero no siento ningún rencor. ¿Eso es bueno o malo? Eso quiere decir que Oliver ha calado fuerte en mi corazón. Me asomo a la ventana y ahí está, tan guapo como siempre. Con sus RayBan negras, a lo mejor es una chorrada pero me parece tan sexy cuando las lleva. Si no fuera por ese miedo que siento ahora mismo bajaría y le haría de todo en el coche. Dani!El regalo! Voy a la habitación y encuentro una cajita muy pequeña encima de la almohada. La abro y encuentro un anillo. Estos pequeños detalles eran los que hacían que me enganchara a Iván, como si fuera una droga para mí, pero ha llegado Oliver y me está desintoxicando día a día. En el anillo hay una fecha, la del dia que salimos del internado. Me acuerdo como si fuese ayer.
-Daniela cariño me vas a dejar sin respiración, me vas ahogar.
-Es que estoy feliz. Iván ¿sabes lo importante que es para mí haber salido de este cuchitril? Y más si es a tu lado.
-Oye que yo no he dicho que no me encante que me ahogues, y me achuches, y me abraces, y me beses, y todo...- Y acaba esa frase besándome.
-¿Crees que esto será para toda la vida?
-Y si fueras para tooda la vida, si tú fueras para tooda la vida, yo sería la persona más feliz...
-Iván que va en serio, y deja de cantar que de momento hace muy buen día.
-Pues claro tontina que yo te quiero para toda la vida.
-¿Y si aparece otra más lista, más guapa y con más tetas?
-Nunca me fijaría en otra, y si no es así que Dios me vuelva bizco para toda mi vida.
-Calla tonto.- Y lo callo con un beso.
Quien lo iba a decir, pero eso ya es cosa del pasado. Ahora ya es demasiado tarde para que vuelva a mi cabeza. Porque ahora mismo estoy bajando las escaleras de mi antigua casa, porque ahora empiezo una nueva vida en un lugar nuevo, con un chico maravilloso.



dimarts, 21 de febrer del 2012

Capítulo 15

Sí, le beso infinitamente, hasta que nuestros labios se quedan sin fuerzas y nos paramos a coger un poco de oxígeno. Se me cae una lágrima por la mejilla y Oliver se da cuenta.
-No está bien lo que estamos haciendo, yo tengo novio, Oliver. – Me quita las lágrimas de los ojos.
-Está bien, si tu no quieres yo te esperaré, pero no llores por favor.
-Es que tengo un novio maravilloso y no quiero hacerle daño, él me ha ayudado mucho, más que nadie en mi vida.
-Como quieras, pero siempre estaré contigo pequeña. – Me abraza tan fuerte que puedo escuchar los latidos de su corazón. Eso me tranquiliza un poco tras estar unos dos minutos abrazados.
-Tenemos que volver, voy a hablar con Iván.
-No tienes que decirle nada si no quieres, si quieres que desaparezca lo haré y tu podrás seguir con tu vida perfecta tal y como lo hacías.
-Yo no he dicho que quiera eso, solo que no quiero hacerle daño a Iván.
-Mírame a los ojos y dime que no me quieres y que quieres que me vaya. – Me quedo callada mirando al suelo. – Dímelo por favor y desapareceré de tu vida.
-No puedo hacer eso, sabes que no es verdad. En dos días has llegado a mi vida y la has cambiado totalmente, quizás es lo que necesite, desde hace dos años, dos malditos años he estado en ese internado y cada día de mi vida he deseado salir de él. Conocí a Iván y fue lo mejor que me pasó allí dentro. Cada mañana sigo pensando como era mi vida allí dentro y los recuerdos que me quedan. Y puede que la vida me haya brindado esa oportunidad, la de cambiar mi destino.
-Fuguémonos. – Me lo suelta así, sin más.
-¿Estas hablando en serio?
-Sí. ¿Por qué no? ¿Es que no te atreves?
-Claro que me atrevo, pero nos acabamos de conocer.
-¿Qué más da? Tú misma has dicho que quizás necesitabas ese cambio en tu vida, fuguémonos a alguna parte. No me importa si es a la China si es contigo.
-Dame un día e iré donde sea.
-El tiempo es tuyo. Vayámonos ya, contra antes mejor. – Nos subimos al coche sin soltar ni una palabra, pero no es un silencio incómodo, sino todo lo contrario, es agradable. En el viaje pienso en lo que le quiero decir a Iván, también quiero despedirme de Carolina.
Al bajar del coche Oliver me da un beso en la mejilla y nos quedamos mirándonos a los ojos fijamente, puedo leer sus pensamientos incluso. Se le nota feliz de que le haya dicho que si.
-No tardes mucho por favor.
-No lo haré, pero a veces la espera merece la pena.
-Si es para esperarte a ti, no lo dudes.- Sonríe, es irresistible, te dan ganas de besarlo, es irremediable, pero no, ahora no, ya tendré tiempo para eso. Subo las escaleras tan rápido como puedo, bien, la llave no está echada, eso significa que Iván está en casa.
-Hola cariño!
-Hola.- Me intenta dar un beso pero yo lo esquivo. Pone cara de extrañado pero no le da demasiada importancia y se sienta en el sofá.
-¿Te preparo algo de cena?
-No, gracias, no tengo hambre.
-Estas rara.
-Iván, escúchame. – Asiente con la cabeza.- Yo te quiero mucho, mucho, quizás demasiado, pero necesito que sepas que te quiero y que no nunca cambiaría los dos años que me has hecho pasar, pero a veces las relaciones se estancan.- Las lágrimas comienzan a resbalar por mis mejillas. – Prométeme que no te olvidarás de mí nunca.
-¿Esto es el final?
-Llámalo como quieras. Quiero que seas feliz y que no me guardes rencor. He pensado que necesito cambiar. De aires, de estilo, de ciudad, de todo lo que me rodea. Mi vida es una rutina y eso no es lo que quiero vivir. La vida es corta, demasiado para que siempre nos rodeemos de lo mismo.
-Pero yo no quiero eso, yo te quiero a ti.
-Y yo también, por eso quiero que esto quede aquí, este tiempo junto a ti ha sido maravilloso, recuérdame así. ¿Vale? Espero que seas feliz y rehagas tu vida de nuevo, lo siento. Te quiero, recuérdalo. Mañana pasaré a por la maleta, no me gustaría volver a despedirme de ti, por favor. No me preguntes que ha pasado porque seguramente no tenga el suficiente coraje de decírtelo pero solo recuerdo esto: Iván te quiero.
-Y yo. – Y definitivamente me voy.
Siento mucha tristeza al dejar a Iván así, pero siempre he intentado hacer lo que el corazón me dicta, y ahora mismo me dice que me escape con Oliver.Porque ahora si que si, estoy sintiendo algo por él.


diumenge, 19 de febrer del 2012

Capítulo 14

Me despierto y estoy yo sola en la cama. Iván seguro que se ha ido a correr. Espera ¿eso que huelo son tostadas y café? Entonces no se ha ido a correr, porque no creo que la que ha hecho el desayuno sea Carol. Voy por el pasillo pensando en el festín que me voy a pegar como desayuno pero al llegar al comedor mi cara cambia por completo.
-Buenos días, pensaba que me iría y no te vería.
-Mira Dani he invitado a Oliver a desayunar.
-Ya eso ya lo veo.
-Nos ha hecho el desayuno.
-Carol ¿donde está Iván?
-No sé, me parece que se ha ido por ahí.- Ni siquiera me está prestando atención, está muy ocupada mirando a Oliver.
-Ahh que bien. ¿Para qué tienes orejas?
-Para aguantarme los cigarros y ponerme gafas cuando estoy de resaca. Además que es tu novio no el mío.
-¿Tienes novio?
-Si lo tiene. Des de hace dos años, deberías oírlos, parecen niños. Pero yo no, yo estoy libre y entera.
-Ahh interesante, por cierto Daniela me encanta tu pijama de Winnie de Pooh. – Ostia! No me acordaba que he salido en pijama, y encima con este que no deja nada a la imaginación. Este me lo pongo para Iván pero no para él.
- Emm.....Ahora vuelvo. – Voy a mi habitación y me visto lo más rápido que puedo. Me pongo unos vaqueros muy ajustados y una camiseta, la primera que pillo. Vuelvo y veo a Carolina a dos centímetros de Oliver. Él al verme se separa.
-No quería interrumpir.
-Tranquila no interrumpías nada.
-Bueno ¿algo si no? – Carol mira a Oliver con cara de ‘’te lo como todo’’ pero Oliver niega con la cabeza. Carolina suspira decepcionada.- Bueno me voy a la ducha, no le hagas nada que tiene novio.
Los primeros segundos son de silencio. No sé qué decir, el día que estuvimos en su casa era muy majo pero no lo conozco como para tener una conversación de amigos. Pero eso no quita que ahora mismo me den ganas de quitarle la camiseta.....¿Que estoy diciendo?
-Danii..
-Daniela.
-Digo, Daniela, tu confiarías en mi?
-Según. ¿Por qué?
-Ven.- Me coge del brazo y me lleva hasta la puerta.
-¿Qué haces?¿Donde me llevas?
-Has dicho que confiarías en mí.
-He dicho según.- Pero ya no tengo tiempo para replicar. Vamos bajando las escaleras corriendo y el sigue agarrándome de la mano. Llegamos a la calle y nos paramos delante de un coche.
-¿Te atreves a subir?
-Sí que me atrevo, pero ¿dónde me llevas?
- De pequeño me enseñaron que hay que ser valiente y confiar en la gente, menos en los viejos que te dan caramelos. – Nos reímos. Su sonrisa es perfecta, no tiene un solo diente puesto en mal sitio, ni una caríes, ni uno encima de otro, nada, simplemente perfecta.- Así que puedes subir al coche, o ser una cobarde y quedarte aquí en tu casa escuchando a Carolina.- No soporto que me llamen cobarde así que antes de pueda decir algo más me subo en el asiento del copiloto y él me cierra la puerta como un caballero.- Una señorita muy valiente usted.
-Gracias. Es por su culpa señor, me ha retado.
-Me encantan los retos.- Nuestras sonrisas vuelven a saludarse.
Llevamos un buen rato en el coche, vamos cantando de todo, parece que estemos jugando al Sing Star. Pero no me importa que tardemos días en llegar a donde quiera Dios que sea porque estoy muy a gusto.
-Bueno señorita ya hemos llegado.
-Ya?- No tengo ganas de bajarme del coche, se estaba muy bien con la música, sentada y oliendo su colonia de Paco Rabanne.
-Si. Pero espera tengo que vendarte los ojos.
-Vale. – Parece un juego de niños esto. Iván nunca había hecho algo así.
-¿Ves algo?
-Nada.- Que pena no poder verle a él.
-¿Vas confiando más en mi?
-Creo que sí.
-Perfecto porque ahora estas en mi manos, yo te llevo, si tropiezas con algo lo siento.- Me abraza por detrás y me guía, ahora sí que su colonia me acaba de calar en las fosas nasales.- Vale ya te puedes quitar la venda.
Me la quito y solo veo una sola gama cromática, todo verde. Grandes campos de hierba y nadie al rededor, solo él y yo. Y queda aún más bonito cuando de fondo de ve el atardecer, parece sacado de una película. Me quedo embobada mirando el paisaje que ni me doy cuenta de que me acaba de coger de la mano.
-¿Te gusta?
-Me encanta. ¿Cómo que me has traído aquí?
-Porque esto es precioso y tu a su lado, se queda en nada. -  Seguro que le estoy dejando los zapatos un asco de la baba que se me cae.- Venía aquí de pequeño, pero por cuestiones familiares dejé de venir. Cuando te vi en la cafetería, me vino una sensación de que si estoy a tu lado estoy en el mejor lugar del mundo y a mí me encantaba venir aquí. Así que pensé ¿Por qué no juntar las dos cosas?
-Oliver.... Eres de lo mejor que he conocido des de que salí del maldito internado, pero tengo novio y...
-Shhh. Lo sé, pero yo también quiero pasar tiempo a tu lado y yo haré hasta donde tú me dejes.- Poco a poco se va acercando más a mí. Sus labios están llamándome y yo no hago nada por evitarlo. Tengo muchas ganas de besarle y no sale nada de mí que lo pare, ni siquiera Iván pasa por mi cabeza. ¿Qué hago?


dimecres, 15 de febrer del 2012

Capítulo 13

Estuve con los amigos de Carolina pero nos fuimos muy pronto, porqué bien bien no me caen. Son un poco...¿Cómo decirlo? Falsos, tontos, etc. Ponían cada cara de asco que te mataban con ella. Cuatro patatas y para casa con mi Iván.
-Voy a llamar a mi camarero.
-Anda, déjale, pobre. En mi pueblo eso le llaman acoso eh!- Digo entre risas.
-Calla, calla que no me lo coge.
-Normal, esta mañana parecías más salida que una esquina.
-No es que esté salida, sino que llevo meses sin... ya sabes.
-Ala bruta, ahórratelo ¿No?
-Pues entonces deja que hable tranquila con Oliver.
 -¿Pero no era que no te interesaba? Que rápido ha vuelto a tu corazón.
-Já. Mi corazón hace años que lo cerré bien con llave y solo vivo por mí y para mí.
Carolina lleva como una media hora hablando con Oliver. Menos mal que el chico solo me miraba a mí…No es que esté celosa ni mucho menos, yo tengo a Iván que es el mejor chico del mundo. Pero es que no me gusta que Carolina tenga tanta confianza en un chico que ha conocido en una tarde. Espera que ya vuelve, parece contenta.
-Bueno que ¿que te ha dicho?¿De que habeis hablado? – Carol me mira de reojo, toma aire y empieza a desembuchar.
-Pues dice de quedar mañana, que no conoce muy bien la ciudad y quiere que le haga de guía.- Parece muy contenta, seguro que no le ha contado que ha estado en un internado por mala conducta ni que es huerfána, pero la entiendo.- Y dice que también quiere que vayas tú.
-¿Y tú qué le has dicho?
-Pues que le voy a decir, que sí, obviamente.
-Sin avisarme ni nada, perfecto, ¿Y si tengo cosas qué hacer?
-¿Pero tú has visto como estaba?
-Si lo he visto, yo también tengo ojos.
-Qué más da, si solo es para hablar un rato, pobre chico que no conoce a nadie.
-Más vale que sea majo que si no me voy, tenlo claro.
-Qué sí, que sí. – Nos lavamos los dientes y nos vamos a la cama las dos juntas, porqué Iván no está, ha quedado con un amigo y dormirán en su casa porqué es noche de chicos según me ha dicho. Estar al lado de Carolina durmiendo tan calentita, y abrazada a ella me recuerda bastante a cuando estábamos en el internado y de vez en cuando dormíamos juntas cuando una de las dos estaba mal. Nos pasamos hablando hasta las cuatro de la mañana por lo menos, suele pasar, decimos: vamos a dormir, pero terminamos hablando si o si.
Al día siguiente vamos a la misma cafetería dónde conocimos a Oliver porqué según Carol había quedado allí con aquel estupendo chico, palabras textuales.
Vamos a dar una vuelta y terminamos en otra cafetería de no se donde. Al final de ella hay una mesa libre y nos sentamos. Pedimos y cuando ya estamos en la mesa:
-¿Y de dónde eres?- Ya salió la vena cotilla de Carol. Lo está sometiendo al tercer grado.
-Pues de un lugar muy lejano, de donde es Peter Pan.- Lo reconozco, eso me ha hecho gracia. Espero que no haya visto la sonrisa de idiota que me acaba de salir.
-¿Y ese cambio tan brusco de aires?
-Bueno, tampoco es tan brusco, más o menos la ciudad es igual lo único nuevo el mar.
-Ahh, entiendo.
-Carol, deja ya al chico ¿No?
-No, tranquila, si no me importa. –Y muestra su brillante sonrisa.
-Vamos al baño Carol.
-Pero si yo no necesito ir al baño.
-Que si!- Le estiro del brazo y me la llevo casi a rastras. Ya en el baño le echo un poco la ‘’bronca’’ por así decirlo y resumiendo le digo que no le haga tantas preguntas porque se le ve un poco cara de sufrir.
**Mientras tanto en la mesa del bar.**
Dani se ha dejado el móvil en la mesa y Oliver piensa salirse con la suya, quiere conseguir el número de la amiga de Carolina, asi que lo tiene a huevo para apuntarle su teléfono.
A los cinco minutos volvemos con la mejor de nuestras sonrisas.
-¿Dónde quieres que vayamos? –Pregunta Carol una vez más.
-Y si vamos a mi casa, vivo con un compañero pero se ha ido de vacaciones.
-Me parece bien.
Nos lleva hasta su casa. Es el típico piso de alquiler de universitario. Oliver nos pone una película no se si por ser amable o porque mientras la vemos piensa robarnos todo lo que llevamos en el bolso, nunca se sabe, lo acabo de conocer. Pero tardo poco en conocerlo. Carol se ha quedado dormirda, vaya se ha quedado sin su noche loca de pasión. Oliver y yo empezamos hablar y mi manera de pensar hacia él ha cambiado por completo. Miro el reloj y me doi cuenta de que es más de medianoche y como no me de prisa mi carro se convertirá en calabaza, asi que despierto a Carolina y me la llevo para casa.
Me meto en la cama con cuidado para no despertar a Iván que está en el quinto sueño por lo menos. Pero aparece la ley de Murphy y suena mi móvil.
<<Espero que lo hayas pasado bien. Hay que repetirlo. Gracias por todo. Oliver>>