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dimarts, 14 de febrer del 2012

Capítulo 12

Una luz se asoma por detrás de las cortinas, una luz que hace que me despierte. También llamados los primeros rayos de sol, bueno los primeros rayos de sol de las once de la mañana. Ayer nos acostamos bastante tarde, entre jugar a las cartas, a verdad o atrevimiento y algún que otro vaso de vodka, o whisky,o de lo que sea. Me doy la vuelta y lo veo ahí, dormidito. Me dan ganas de despertarle a besos, a mordiscos..... Pero es que está tan mono. Poco a poco vuevo a ver esos ojos marrones mientras los va abriendo.
-Buenos días bello durmiente.
-Buenos días mi amor. ¿Me has hecho el desayuno?
-¿Perdón?¿ Me has visto con pintas de tener una bandeja en la mano, llevar puesto un delantal y llamarme sirvienta?
-No, pero te estoy imaginado con un traje de sirvienta sexy.- Con ese comentario aparece mi sonrisa de tonta al escucharlo. La tensión va subiendo poco a poco y la temperatura también. Después de un beso viene otro, y otro, y otro, y otro.... Y cada beso es diferente al anterior pero no mejor que el siguiente. Sentimos que nos va sobrando la ropa, pero como siempre ese recuerdo se deja ver por mi cabeza. Ese recuerdo tan horrible que hace que no puedo estar ahora mismo a gusto con Iván. En el momento en que Iván mete su mano debajo de mi camiseta es cuando me doy cuenta de que esto no puede seguir así.
-Iván espera....- Me separo de él y cruzo las piernas. Me pongo las manos en la cabeza.....Esto tiene que acabar ya.
-Dani,¿ me vas a contar que es lo que te pasa? Porque cada vez que intentamos intimar más tú te pones tan nerviosa y parece como si te diera repelús. Si supiera que no eres virgen, pero no es verdad porque tú y yo ya hemos tenido sexo. Pero después de la primera vez pasó algo que por lo que sea no me quieres contar.
-Lo siento prefiero no hablar de ellos.- Cojo rápidamente la ropa y me voy de la habitación.

Después de dos horas mirando ropa, zapatos, maquillaje, complementos....Carolina y yo decidimos entrar en una cafetería. Mientras nos traían los cafés le conté el problema, ese horrible hecho que es cosa del pasado pero sigue atormentándome en el presente.
-Dani, tia lo siento de veras.
-Tranquila no podías hacer nada.
-Pero deberías habérmelo dicho y yo me hubiera encargado de él. Con lo que ha hecho no se le puede llamar persona.- Ahí rompo a llorar al volver a recordarlo y Carolina me abraza intentando calmarme.
-Nunca pensé que él me haría algo así, parecía un buen chico. Y menos aún después de saber lo que te pasó con él.
-Si lo llego a saber nunca me hubiera enamorado de él. –Se le notaba molesta, como si a ella también la hubiera traicionado, tenía la mirada perdida.- No me puedo creer que fuese él el que me juró un amor eterno, más fuerte a pesar de estar viviendo en una mierda de internado, el que me juró tener una casa e hijos, niño y niña. Pero eso se fue rápido, incluso antes de que tu llegases. En verdad tenía que haberte avisado, reconozco mi error.
-¿Que dices? Nada que ver. No quiero que también estés triste tu.
-¿Entonces no le has dicho nada a Iván?
-No, si se lo cuento no quiero pensar lo que puede pasar. Es capaz de volver al internado y partirle todos y cada uno de sus huesos.
-Es lo que se merece. Yo creo que deberías contárselo, si no al final se cansará de tener una novia que no quiere contarle su problema y encima tener que aguantar sin sexo. Que asco de hombres... –Nuestra conversación acaba ahí, el camarero acaba de traer los cafés.
-Buenas, aquí están vuestros cafés.- Carolina me mira como diciendo: Si no le pides tú su teléfono mejor, porque se lo pido yo.
-Gracias guapo.- Y ahí tenemos a Carol en acción.
-Vaya gracias, es lo mejor que me han dicho hoy. Si no me dicen que el café está frio, me cuentan que el cruasán no tiene suficiente jamón dentro. No trabajéis nunca como camareras, hacerlo por mí.
-Pues déjalo, si quieres te puedes venir a mi agencia de modelos, solamente de modelos masculinos, y es toda mía. – Eso provoca que me ría a carcajadas.
-Que mentirosa eres Carol.
-Shh calla. Y por casualidad no tendrás teléfono móvil, ya sabes ese aparatito con el que se llama a la gente, como por ejemplo yo. Seguro que no tienes ninguna Carolina en tu agenda.
-Pues no, pero encantado de tenerte Carolina. Yo soy Oliver.
-Bonito nombre.
-Carol venga vámonos que tenemos cosas que hacer.
-¿Y su anónima amiga no quiere tenerme en su agenda?
-No gracias, de momento no necesito ningún Oliver en mi teléfono. – No sé si me ha oído, solo he cogido a Carolina del brazo y la he arrastrado hasta la puerta.
-Era muy guapo Dani. Pero no sé, ya no me interesa tanto.
-¿Por qué? Si solo te ha faltado darle un morreo ahí mismo.
-¿Pero no te has dado cuenta? Si solo te miraba a ti, te taladraba con la mirada. Pero tú estabas muy ocupada bebiéndote tu maldito café.- Carol tiene razón, ni siquiera lo he mirado, estaba muy ocupada pensando. Pero tampoco quería su teléfono, mi agenda está muy feliz con su contacto llamado Iván.


dilluns, 13 de febrer del 2012

Capítulo 11

<<Prepara las maletas y recoge todo lo tuyo, mañana pasamos a buscarte, tu síguenos el royo.>>
Eso es todo lo que decía el mensaje que me envió Dani. Yo hice casi y cogí mis maletas y metí en ellas hasta las pelusas. Dejé fuera el pijama y la ropa de mañana. ¡Qué ilusión, que me piro de aquí!
Dani vino a recoger unos papeles de no se qué al internado y yo ya estaba preparada con las maletas en la puerta de entrada. Al instante pasó Iván con un coche de color rojo y me hizo señas para que me subiera y yo no me hice de rogar y claramente, subí. La verdad es que no sé como se las apañaría Dani para que nadie me viera pero lo importante es que lo consiguió. Y tampoco creo que me echen mucho de menos, ni pueden llamar a mis padres, como no tengo….
-Bueno, te gusta nuestro pisito de alquiler?
-No esta mal… Y yo dónde duermo?
-En la bañera si te parece, pues en el sofá dónde sinó. ¿No ves que aquí no hay más camas?
-Veo que no has perdido tu mal humor.
-Yo también te quiero.
-Sabes que si, tonta.- Y se tira encima mio aplastándome entre sus brazos.
-Sal, que me ahogas.
-Cascarrabias…
-Rubia de bote.
-Eso me ofende ehh, que yo soy rubia natural, ¿¿vale zanahoria??
-Que fuerte, me has llamado zanahoria, ahora te quedas sin cenar.
-No pasa nada no tengo hambre…
-¡Chicas, a cenar!
-¡¿Que asco, pero que es esto!? – Grita Carolina.
-Di mejor que era, porqué  ha cambiado de estado. – Y nos empezamos a reir.
-Mejor pido unas pizzas, ¿No? – Dice Iván.
-Mejor. –Decimos las dos a la vez. Al rato que vino el pizzero nos pusimos a comer la pizza mientras veíamos la tele esa, si se le podía llamar tele, porqué era una birria… nos pusimos a hablar de todo y de nada.
-Oye, mañana voy a ver unos amigos que tengo por aquí y que hace mucho tiempo que no veo. ¿Me quieres acompañar, Dani?
-Mmmm, no me convence mucho…
-Va que sí, que después nos vamos de compras, te hace?
-Uhh, ahora si que voy, que el otro día vi unos zapatos más monos…
-Madre mia, ahora si que no os acompaño.- Dice Iván.
-¿Quíen ha dicho que vengas?
-Después la malhumorada soy yo, ehh, aplícate el cuento maja.
-A las seis estate lista, ok?
-Pero si vivimos juntas, para que me dices que este lista si nos vestimos aquí?
-Ayy, yo que sé.

divendres, 10 de febrer del 2012

Capítulo 10

Lo sigo recordando como si fuese ayer. Parece que fue ayer cuando entré en aquel horrible internado. Pero esa cárcel acabó convirtiéndose en un nidito de amor, nuestro nidito de amor. El lugar donde él me decía que me quería y yo le hacía enfadar porque le llevaba la contraria, el lugar donde su lengua rozaba mi paladar, el lugar donde nos entregamos cien por cien. Todo iba a la perfección, hasta que alguien se pasó conmigo, hizo que me sintiera mal, como una mierda. Nunca se lo conté a Iván y no pienso contárselo, porque sigo completamente enamorada de él y espero que él también de mi. Por si no os lo he contado, por fin hemos salido del internado, por fin somos libre, por fin somos mayores de edad. Ahora mismo no vivo con mis padres, y tampoco quiero. Cuando volví no noté en ellos esa cierta alegría que sientes al reencontrarte con tu única hija. Así que hice las maletas y me independicé, tampoco los echo mucho de menos. Mi madre me va trayendo tuppers llenos de su queridísima ensaladilla rusa, y yo cuando no mira la tiro a la basura. También esto sirve para que Iván y  yo tengamos cierta intimidad, pero siempre acaba mal. Al llegar un poco más lejos  en nuestra relación, me viene a la cabeza ese recuerdo tan horrible. Iván se está empezando a preocupar y no quiero que lo haga. A Carolina la echo mucho de menos. Nos hicimos muy amigas, aunque sé que no llegué a saber todos sus secretos.
-Hola ¿Quién soy?- Porque sé quien me ha tapado los ojos porqué sino ya hubiera sacado mi spray del bolso.
-A ver déjame adivinar.......es alguien que se echa cremita en las manos, y alguien tan mariquita solo puede ser....
-Ehh vete a la mierda más lejos que encuentres. – Odia que me meta con sus costumbres de metrosexual, por eso ya ha quitado las manos de mis ojos.
-Espera que no me has dejado acabar, iba a decir que solo podía ser el novio más perfecto del mundo, el más guapo del universo, y el que se ha quedado con la llave de mi corazón. – Al decirle eso aparece una sonrisa de esas que me encantan, de las suyas. Y se acerca a mi boca y......os lo podéis imaginar. Después de medio minuto de beso me atrevo a decirle: - Ah y me encanta que mi novio se eche crema en las manos.
-Lo sé. Hay algo que a caso no te guste de mi? Si soy perfecto.
-Pues mira odio cuando te pones así de chulo, pero te quiero tanto que se me olvida.
-Eso es lo que más me importa, que me quieras, porque sé que más de lo que te quiero yo no vas a poder sentir.
-No me vendas la moto guapo.
-Es la verdad tontina. – Me encanta cuando me coge por detrás y me atrapa entre sus brazos, como está haciendo ahora.
-Oye te acuerdas de nuestro plan no?
-Claro, no me olvido. Para una vez que me pides un favor, habrá que cumplirlo, y yo lo hago encantado.
-Quiero verla, necesito verla. La echo demasiado de menos. Y te juro que entre tu y yo la vamos a sacar de ahí.
-Sabes que podemos salir perdiendo, pero voy a hacer todo lo posible para ayudarte.
-Me encanta, me encanta que en casi estos dos años me has tratado como una reina, en todo momento, me encanta que hayamos salido de aquel antro y sigas conmigo, porque me encantas tú.
-Como que des de que salimos del internado y sigo contigo? Pues por supuesto, porque eres lo más bonito de mi vida, la razón de mi ser.
-Eso no es de una canción?
-No...
Pero me da igual, me encanta como si es de una canción, de un anuncio o porque se lo ha dicho un mendigo, me da igual. Lo único que sé es que lo quiero con locura y que es mi adicción.



dimecres, 8 de febrer del 2012

Capítulo 9

Hoy está especialmente guapo. Me he quedado blanca cuando me lo ha dicho y todo.
-¿Hola? ¿Dani, estás bien?
-Sí, sí, tranquilo, es que no me lo esperaba.
-¿Pero que sientes?
-Ven, siéntate. –Le indico señalando la hierba y el tronco a modo de respaldo. Él me hace caso y se sienta a mi lado.- Yo también te quiero. – En ese momento Iván se lanza contra mí para darme un beso, pero yo me aparto.
-¿Qué haces?
-Es que no me has dejado terminas. Lo que te decía es que no soy como las demás, eso tenlo por seguro. Soy distinta, única.
-Haré que te sientas como una princesa, lo prometo.
-Pero yo no quiero que me trates así, sino que me sorprendas, y que no me defraudes. Yo no quiero príncipes, y menos ser una princesa, porqué no existes de esas. – Y ahora soy yo la que le da un beso y Iván me sigue. Es muy tierna la situación. Nosotros dos, aquí solos, debajo de un árbol, en medio del bosque.
-Te amo.- Esas son las dos únicas palabras que salen de su boca después de fundirnos en ese intenso beso. Nos quedamos acurrucados y Iván se apoya en mis piernas su cabeza de manera que él queda tumbado y yo haciéndole caricias. Se queda dormido como unos quince minutos y yo le miro embobada, está muy mono dormido.
-Buenos días princesa. – Le digo entre sonrisas.
-¿Cómo que princesa? ¿Por qué no me has despertado?
-Es que estás tan guapo dormido… ¿Sabes que roncas?
-Qué dices si yo no ronco.
-No, que va.
-¡Estoy resfriado vale! – Y estallo a carcajadas. – Vámonos ya, que está oscureciendo.
-Tienes razón. – Le doy la mano y nos ponemos en marcha. En el camino había una rama de un árbol en el suelo y no la vi, me tropecé y caí al suelo.
-Cuidado.
-Y me lo dices ahora que ya me he caído, perfecto, mira como me he puesto. Mierda, me he roto los tejanos.
-Estas guapa de todas formas.
-Anda, no me seas tonto y ayúdame a levantarme. – Me coge en brazos y me lleva hasta la puerta del internado y me deja en la puerta.
-¿Al final no le has preguntado a Carolina nada, no?
-¿Cómo quieres que se lo pregunte si no la he visto?
-¿Por qué me respondes con una pregunta?
-Porqué tú también lo has hecho. Lerdo.
-Seré un lerdo, pero soy tu lerdo. ¿No?-Es tan surrealista todo. Hace tan poco que he llegado aquí y ya he encontrado a una de las personas que más quiero en este mundo, él, mi lerdo. Le doy tal beso que le dejo sin aliento, como de unos 20 segundos, unos de los 20 segundos más cortos de mi vida, porqué así es como se me pasa el tiempo con él: corto, demasiado corto.
-¿Me acompañas a mi habitación, o vas a dejar que tu sexy lerda suba sola con esa guarra que me está buscando?
-Te acompaño, te acompaño.- Subimos las escaleras como relámpagos y llegamos a mi habitación.
-Llegó la hora de la despedida. – Digo suspirando mientras abro la puerta con mi superllave con mil llaveros.
-Ya cuento las horas para verte mañana.
-Aún te queda entonces, ¿Al menos dame un beso no?
-¿Y si no quiero?
-Te lo robo.
-No si te lo robo yo antes.- Esta vez quién ganó la pequeña batallita fue él, pero me gusta la manera de acabar la frase, porque me planta un beso de esos increíbles, de los que te quedas con ganas de más, de esos. – Hasta mañana.
-Adiós. –Y definitivamente entro en la habitación. Pero al poco rato de cerrar, me abro la puerta de nuevo y grito. – ¡Eh lerdo, te quiero!
-¡No más que yo! – Y mi vista ya no daba para más, y se esfumó de mi panorámica. Me senté en la silla del escritorio a hacer mis deberes.
-¡¡¡¡Hola!!!!
-¿Tienes que gritar tanto?
-No, pero me gusta.
-Loca que estás… Hablando de locuras, ¿Tú has salido con Michael alguna vez?




dimarts, 7 de febrer del 2012

Capítulo 8

Este chico cada día me descoloca más. Es un ni contigo ni sin ti. No soporto su arrogancia, su soberbia, su chulería, pero a la vez me encanta ser testigo de cuando se pone tierno y afloran sentimientos que nunca pensaba que vería salir de él. Me encanta ver todas y cada una de sus sonrisas, sonrisas que gran parte de ella van para mí. No me canso de repetir lo poco que me gusta su personalidad pero de momento es la persona con la que más tiempo paso en el internado y con la que más a gusto me siento.
-Eii......Daniela estas aquí? O te has cogido el primer cohete a la luna y te has ido? Te has quedando embobada. ¿Estabas pensando en mi no?
-Por supuesto que no idiota. Si estuviera pensando en ti hubiera puesto cara de indiferencia.
-Si bueno ya.....No me has contestado a lo que te he dicho.
-¿El que perdona? Es que no suelo escuchar lo que me dices.- No que va, solo escucho las cincuenta mil o más palabras que puede decir en un dia.
-Sé que lo haces para hacerte la dura, sé que te mueres por mí y por mis labios.
-¿Pero tú que te crees?- Dani, tiene razón.
-Pero que tampoco pasa nada. Suelo causar ese efecto en las chicas.
-Vete a la mierda lo más rápido que puedas y déjame en paz.- Y ahora te dejo ahí y me voy. Mientras camino no quiero mirar atrás para que vea que no me importa, pero tengo unas ganas de girarme para ver si me está mirando. Camino hasta la puerta de la cafetería y me cruzo con Michael. ¿Me acaba de guiñar un ojo o es que tiene un tic? No puedo creer que él y Carolina tuvieran algo. Se ha parado a hablar con Iván. Me escondo detrás de la puerta para cotillear. ¿Y si hablan de mí? Nunca se sabe.
-Oye tio ¿me haces un favor?
-Claro marica ¿qué quieres?
-Es que hay una chica que me gusta más o menos y tal.......y que me la quiero llevar a la cama, a ti no te puedo mentir.
-Tu como siempre ehh ¿Y cómo quieres que te ayude?
-Pues tú te llevas bien con ella, podrías hablar y decirle que soy el más guapo del internado y esas cosas....
-Si claro, el más guapo soy yo.
-Sigue soñando. Bueno entonces ¿me ayudas?
-Sí. Pero ¿quién es?
-La nueva, Daniela.
-¿Qué? No, no puede ser. No es tu prototipo de chica.
-Como que no. ¿Tu las has visto?
-Si todos los días. Pero que no creo que le guste.
-Como no le va a gustar esto. – Y se levanta la camiseta. Yo tengo mejores abdominales que él.
-Que no. Además que tu solo la quieres para tirártela y ella se merece más que eso.
- ¿Y quién no?¿Qué pasa, que estas enamorado de ella?
- Pero que dices. ¿Yo enamorado de esa? Que va, que va.- A lo mejor tiene razón y si estoy enamorado de ella.- Pero que no te la recomiendo, van diciendo por ahí que no es como la típicas de aquí, vamos que esa seguro que lleva aun las bragas con los días de la semana escritos.
-Bueno pues no se. Tu habla igualmente con ella.
-Claro, claro tu tenlo seguro.

Paso de espiar, no escucho nada. Normal, tengo a las super mega pijas al lado que están hablando lo buenos que estaban los chicos que han conocido esta mañana osea pio pio ajá. No las aguanto. Voy andando intentando encontrar un puñetero lugar donde me encuentre a gusto en esta cárcel. Si a mi lado estuviera Iván sería más fácil. Encuentro un pequeño estanque. Al rededor está lleno de hierba y de flores. Me siento a ver los pájaros volar y a las palomas pelearse por un mísero trozo de pan. Cierro los ojos y siento como si estuviera en una nube. Hasta que tiene que llegar alguien que me toca los cojones. Pero abro los ojos y veo esos ojos miel. Si me tienen que molestar, que sea así por favor.
-Iván, ¿qué leches quieres ahora? Es mi hora de meditación.
-Mi hora de meditación es cuando voy al váter. Ahí si que nadie me puede molestar.
-Ahórrate eso. ¿Qué quieres?
-Pues que...
-¿Que qué?
-Pues que hay un cerdo que te quiere llevar a la cama, y me ha pedido que le ayude, pero es que no quiero ayudarle, porque no quiero que te haga nada malo, mejor dicho no quiero que haga nada contigo, ni él ni nadie, porque no quiero admitirlo pero es que te veo con otro chico y me muero porque me parece que me estoy enamorando.- Y todo esto me lo ha dicho de golpe, estaba por pararle y decirle que respirara, que me conviene tenerlo vivo. ¿Qué hago le digo la verdad o sigo sacándole de sus casillas mintiéndole?





Perón por tardar tanto pero es que salimos de un examen para entrar en otro. Ya sabeis que si no colgamos es por eso no porque no queramos colgar, que nos encanta escribir y que os guste:) Por cierto, nos lo pasamos muy bien en el concierto de Dani Martin, es increíble*____* Colgaremos alguna foto^^. Bueno y aquí os dejamos el capítulo8. Esperamos que os guste:)

dijous, 2 de febrer del 2012

DANI MARTIN:)

Lo sentimos pero mañana no habrá capítulo. Antes de que penseis mal, de que si somos malas por dejaros sin capítulo ni nada, os explicamos. Mañana no habrá capítulo porque nos vamos de concierto!! Si, si de concierto. De Dani Martín, el cantante de El Canto del Loco:) A nosotros nos encanta, puedo escuchar su disco cincuenta mil veces en un dia. Mi canción favorita, Mira la vida. Me gusta su música pero la letra me encanta. Bueno ya sabeis que no colgamos el capítulo porque no queramos, si no porque nos vamos a ver a Dani Martin que lo adoramos!



 Pero el sábado por supuesto que  habrá.  Y esperamos que os siga gustando^^ Aqui abajo teneis el capítulo 7:)

By: Estas escritoras que se van de concierto el viernes:)

Capítulo 7

-Iván, siéntate.- Le señalo la cama mientras yo también me siento.
-Hay tan cerca de ti. ¿Seguro que quieres?
-Eres idiota en serio, siéntate ya.-Se sienta muy pegado a mí y me rodea con sus brazos. Yo me limito a leer.
‘’Miércoles 19 de enero de 2011’’
¡No me lo puedo creer! ¡¡¡Lo he besado!!! Pasó muy rápido, pero sentí tanto... Y besa tan bien, tiene unos labios……Está tan bueno! Después hemos estado charlando un poco y hemos hecho como si nada hubiera pasado. No me acuerdo como ha salido la conversación pero hemos acabado riendo. Está siempre abrazándome, es como un oso amoroso. Sí, a partir de ahora él será mi osito. Mañana hemos quedado otra vez a la salida de clase, a ver qué pasa... Espero que sea aun mejor que hoy. ¡Es que besa tan bien! Nunca me ha pasado esto, tener que estar en un internado y conocer a alguien tan increíble como él. Me ha hecho olvidarme de algunos problemas, como que estoy metida en esta cárcel. Llegó la hora de dejar de llorar por los rincones para empezar a disfrutar, que ya me toca.’’
-¿Quién puede ser ese <<osito>>? ¿A ti no te suena?
-Pueees….
-¿Y para esto te he leído la carta y te he contado el secreto?
-Oye me quieres dejar hablar. Que impaciente dios, eres peor que la última tía con la que me acosté.- Le di un golpe en el brazo. A mí no me compara con las barbies de falda mega corta con las que se acuesta.
- ¿Y cuando fue eso? ¿Hace un siglo?
-Já, já. Pues no. ¿Qué te crees que aquí en el internado no he hecho nada?
-En serio……como puedes ser tan chulo. No te soporto.
-Que no inútil que no he hecho nada. Quería ver tu reacción.
-Aa……Y no me llames inútil. ¿Bueno me vas a contar quien es o no?
-¿Y que saco yo a cambio?
-Como no me lo digas una hostia.
-No, gracias, eso no me sirve.
-Vale, que quieres.
-Mmm... Es que ahora no se me ocurre nada, necesito tiempo.
-Pues yo no tengo de eso, ¿Me lo vas a decir o no?
-Te lo digo pero si cuando yo te pida un favor, tú me lo concedes.
-Eso ya lo veremos, pero venga, dímelo.
-A la de una, a la de dos, a la de ...- Y le pegué una bofetada-¿¡ Pero qué haces bruta!?
-Es que tardas mucho, era para quitarte la tontería.- Le digo riéndome a carcajadas.
-Pues ahora no te lo digo.
-Anda que no, si lo estas deseando.- Le digo cogiéndole de las mejillas y estirándoselas.
- No, déjame en paz.
-Venga, no te enfades tonto.-Y le di un abrazo. Entonces Iván se empezó a reír como un loco y yo me quedo mirándole.- Que teatrero eres.
-Sí, sí, teatrero, pero la hostia me la he llevado igual.
-Porqué aún no me has dicho el nombre.
-Por lo que yo recuerdo, así es como se llamaban Carolina y…
-¿Y? Venga hijo tardas mucho.
-Y Michael ostia!
-¿En serio?
-En serio. Pero hace ya mucho tiempo. Ya no se llevan como antes.
-¿Y cómo lo sabes?
-Porqué por aquel entonces, escuché  varias veces que se llamaban así entre ellos.
-Tengo que someter  al tercer grado a Carolina.
-Y digo yo: ¿Qué más te da a ti?
-Pues me tendré qué informar digo yo.
-Cotilla.
-¿Perdona? El cotilla eres tú porqué que yo sepa el que había puesto la oreja y escuchó los motes estos fuiste tú, así qué no me llames cotilla a mí.
-¿Oye me ayudas a estudiar?
-No me cambies de tema.
-¿Se te dan bien las matemáticas?
-Se podría decir qué sí, bueno, se me dan. Pero es que ahora no tengo ganas de ‘’ayudarte a estudiar’’.
-Recuerda, me debes un favor.
-Cierto, no tendría que haber aceptado.
-Pues vente a mi habitación que los libros están allí.
Pasamos como dos horas estudiando, si se le puede llamar estudiar. Iván es más torpe en matemáticas que mi abuela pronunciando WhatSapp. Me salen las X por las orejas ya. Nos tomamos un descanso y bajamos a la cafetería y allí estaba la rubia de bote esa que estaba insinuándose a Iván.
-Hola!- Se acercó a Iván y le puso el escote en la cara.
-Hola…
-Me ha encantado hablar contigo antes. Cuando quieras quedamos, en mi habitación no hay nadie nunca….-Dios, como se puede ser tan golfa!
 -Eee….si bueno…..si acaso ya te aviso yo.- Iván tiene cara de no interesarle para nada la propuesta.
-Pero no tardes mucho.- ¡Le ha guiñado un ojo! Es una indirecta muy directa…
-Oye perdona ¿Te puedes ir a otro sitio? Es que aquí estamos intentando estudiar, cosa que podrías hacer tú. Yo si quieres te ayudo, pero siempre y cuando saque un beneficio.
-Pero…..¿Tu quien te crees que eres?
-Daniela. Soy nueva, encantada.-Le dejé con dos palmos de narices. Como las neuronas las tiene justas para un día se le habrán acabado todas por hoy.
-Me voy pero porque yo quiero.
-Vale, me parece bien. Te acompañaba hasta la salida pero estoy muy cansada.- Lo que os decía, no sabe que contestar. Menos mal que ya se va.
-¿Que chulita eres no?
-Es que quiero acabar cuanto antes contigo. No pensé que serias tan tonto de no distinguir la X de una ecuación con la de una multiplicación.
-Claro no será porque la chica me estaba diciendo indirectamente que me fuera con ella a su cama y no te importara.
-¿Por qué me va a importar?
-Porque sabes perfectamente que te gusto y querrías probar mis labios, igual que yo los tuyos. Lo que pasa es que no quieres admitirlo. ¿Sabes por qué? Porque eres una orgullosa y no quieres mostrar tus sentimientos para que no te hagan daño. ¿Me equivoco?