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dimecres, 8 de febrer de 2012

Capítulo 9

Hoy está especialmente guapo. Me he quedado blanca cuando me lo ha dicho y todo.
-¿Hola? ¿Dani, estás bien?
-Sí, sí, tranquilo, es que no me lo esperaba.
-¿Pero que sientes?
-Ven, siéntate. –Le indico señalando la hierba y el tronco a modo de respaldo. Él me hace caso y se sienta a mi lado.- Yo también te quiero. – En ese momento Iván se lanza contra mí para darme un beso, pero yo me aparto.
-¿Qué haces?
-Es que no me has dejado terminas. Lo que te decía es que no soy como las demás, eso tenlo por seguro. Soy distinta, única.
-Haré que te sientas como una princesa, lo prometo.
-Pero yo no quiero que me trates así, sino que me sorprendas, y que no me defraudes. Yo no quiero príncipes, y menos ser una princesa, porqué no existes de esas. – Y ahora soy yo la que le da un beso y Iván me sigue. Es muy tierna la situación. Nosotros dos, aquí solos, debajo de un árbol, en medio del bosque.
-Te amo.- Esas son las dos únicas palabras que salen de su boca después de fundirnos en ese intenso beso. Nos quedamos acurrucados y Iván se apoya en mis piernas su cabeza de manera que él queda tumbado y yo haciéndole caricias. Se queda dormido como unos quince minutos y yo le miro embobada, está muy mono dormido.
-Buenos días princesa. – Le digo entre sonrisas.
-¿Cómo que princesa? ¿Por qué no me has despertado?
-Es que estás tan guapo dormido… ¿Sabes que roncas?
-Qué dices si yo no ronco.
-No, que va.
-¡Estoy resfriado vale! – Y estallo a carcajadas. – Vámonos ya, que está oscureciendo.
-Tienes razón. – Le doy la mano y nos ponemos en marcha. En el camino había una rama de un árbol en el suelo y no la vi, me tropecé y caí al suelo.
-Cuidado.
-Y me lo dices ahora que ya me he caído, perfecto, mira como me he puesto. Mierda, me he roto los tejanos.
-Estas guapa de todas formas.
-Anda, no me seas tonto y ayúdame a levantarme. – Me coge en brazos y me lleva hasta la puerta del internado y me deja en la puerta.
-¿Al final no le has preguntado a Carolina nada, no?
-¿Cómo quieres que se lo pregunte si no la he visto?
-¿Por qué me respondes con una pregunta?
-Porqué tú también lo has hecho. Lerdo.
-Seré un lerdo, pero soy tu lerdo. ¿No?-Es tan surrealista todo. Hace tan poco que he llegado aquí y ya he encontrado a una de las personas que más quiero en este mundo, él, mi lerdo. Le doy tal beso que le dejo sin aliento, como de unos 20 segundos, unos de los 20 segundos más cortos de mi vida, porqué así es como se me pasa el tiempo con él: corto, demasiado corto.
-¿Me acompañas a mi habitación, o vas a dejar que tu sexy lerda suba sola con esa guarra que me está buscando?
-Te acompaño, te acompaño.- Subimos las escaleras como relámpagos y llegamos a mi habitación.
-Llegó la hora de la despedida. – Digo suspirando mientras abro la puerta con mi superllave con mil llaveros.
-Ya cuento las horas para verte mañana.
-Aún te queda entonces, ¿Al menos dame un beso no?
-¿Y si no quiero?
-Te lo robo.
-No si te lo robo yo antes.- Esta vez quién ganó la pequeña batallita fue él, pero me gusta la manera de acabar la frase, porque me planta un beso de esos increíbles, de los que te quedas con ganas de más, de esos. – Hasta mañana.
-Adiós. –Y definitivamente entro en la habitación. Pero al poco rato de cerrar, me abro la puerta de nuevo y grito. – ¡Eh lerdo, te quiero!
-¡No más que yo! – Y mi vista ya no daba para más, y se esfumó de mi panorámica. Me senté en la silla del escritorio a hacer mis deberes.
-¡¡¡¡Hola!!!!
-¿Tienes que gritar tanto?
-No, pero me gusta.
-Loca que estás… Hablando de locuras, ¿Tú has salido con Michael alguna vez?




1 comentari:

  1. Gracias por pasarte, te sigo sin dudarlo :)
    Tu blog está genial
    Un beso guapa,
    http://pdepaty.blogspot.com

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