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dimarts, 22 de novembre de 2011

Capítulo 29

-Isaac.... Isaac...¿Me estas escuchando?
-Eh si.- Me había ido a mi mundo paralelo. ¿En serio ha pasado? He oido mal o Rebecca me ha dicho que se a besado con el gilipollas del italiano.
-¿Y no me dices nada?- Tenia la cara sucia por culpa del maquillaje y los parpados hinchados de tanto llorar.
-¿Y que quieres que te diga? No puedo dejarlo a parte y olvidarlo la verdad. Estoy un poco harto de ser yo el que va detrás tuya y tu de mientras te vas besando con otros...
-Ha sido él Isaac, lo siento, perdóname.- Se abalanzó sobre mi pero yo la aparté.
-Rebecca te quiero y lo sabes de sobra, pero ¿hay la necesidad que cada vez que te ves con ese chico yo lo pase mal? Te dije que no me gustaba que pasaras tiempo con él pero tú te lo pasaste por el arco del triunfo y le fuiste a ver.
-No pensaba que iba a pasar....Joder Isaac que no me he acostado con él solo ha sido un beso, si no que te lo diga Alex.
-¿Como? Alex también lo sabe?
-Si pero no te enfades con él. Ha sido él quien me ha dicho que seria mejor que te lo contará. Isaac mi amor perdóname.- Se acercó a mi. Aun con la cara hecha un higo era preciosa.
-No se...
-Mírame a los ojos- Me cogió por la nuca y me acercó a su cara.- Mírame y si tanto te ha dolido como para ya no querer ni estar a mi lado dímelo y yo me iré.
-¿Eso es lo que quieres?
-Claro que no, no ha valido una mierda para mi ese beso.- Se acercó a mi y lentamente me beso- Este si porque eres tú el que me importa y al que quiero.- Cayó una lágrima por mi mejilla, no podía para de pensar a eso hijo de su madre besando a mi chica.
-Lo siento, vete.- Le cambió la cara por completo.
-Pero...
-Por favor vete.- Fue hasta la puerta y me quedé mirándola. Mi rabia no dejaba que mi memoria pudiese recordar esos maravillosos momentos que habíamos pasado juntos. Se giró y me miró.
-Recuerda una cosa. Te quiero como nadie más en el mundo.- Bajé la mirada.

Finalmente se fue. Me tumbé en el sofá y me derrumbé. Des de el principio siempre ha habido alguien que se ha puesto entre ella y yo. Erika, Leo.... Es decir su nombre y entrarme unas ganas de cargarmelo. Le metí una patada a la mesa.
-Mierda, joder me he hecho daño, esto antes no estaba tan duro.
Al rato me quedé dormido de tanta tensión en una tarde. Se podría decir que la peor de mi vida.



-Hermaniiiita, ya estoy en casa.- Me dio un beso en la mejilla.
-Leo te he dicho que no me llames así, que asco me has dejado todas las babas.
-No son mías, son de Rebecca.- Sonrió.
-¿Cómo?¿Lo has conseguido? Entonces puedo quedarme con Isaac no?
-Aun no lo sé. Solo ha sido un beso pero como es una niña buena y no le gusta mentir ira a decírselo al idiota de su novio.
-Aiii Leo, nunca te he querido más en mi vida, mejor dicho nunca te he querido y nunca lo haré.
-Lo sé yo tampoco a ti aunque si algún día tenemos una necesidad los dos.... Ya sabes donde esta mi habitación.- Nos reímos.
-Lo tengo en cuenta.
-¿Donde vas?
-Pues a ponerme mona para ir a casa de Isaac y que se enamore de mi. No sera dificil, soy perfecta.
-Aishh la niña que no tiene abuela.- Me despeinó.
-Perdona es verdad y lo sabes.- Me acerqué a él y le acaricie el cuello, le levanté la camiseta y hice lo mismo.
-Erika no te pases, además ¿no querrás que me imagine la cara de Rebecca en la tuya?
-Soy mejor que esa.- Y me encerré en mi habitación.
Me puse unos shorts ajustadísimos que me hacia un culo de infarto y una camisa blanca. Tendré que empezar por mi físico, luego ya si quiere que me conozca por dentro, en muchos aspectos :P.




Me desperté por culpa del timbre. ¿Quién cojones es ahora y que quiere? Como sean publicistas de estos empiezo a hablar en chino y los hecho. No estoy de humor como para que me vendan una aspiradora. Abrí la puerta.
-Hola Isaac.- Me miro con una sonrisa picarona.
-Hola Erika.- Madre mía que culo le hacen los shorts esos. Tiene mala leche pero estas buena y..... no puedo ni hablar.- ¿Quieres pasar?
-Por supuesto.- Ahora me toca a mi pasármelo bien y de casualidad le ha tocado a ella. Ahora no estoy con Rebecca y soy un hombre, tengo mis necesidades.
-Que casa tan bonita.
-Ven siéntate aquí conmigo.¿ Como sabias donde vivía?
- Es un secreto no te lo puedo contar.- Se sentó muy cerca de mi rozando sus largas piernas con las mías.
- Me gustan los secretos y descubrirlos más.- Me acerqué a ella.
-Pues si te portas bien te lo diré.- Se acercó aun más. Que labios tiene dios....
-Eres mala ehh, pero como me encanta te lo perdono.- Y le di un beso. Ella no dudo en seguirme. Su lengua se topó con la mía. Se sentó encima mío y puso sus manos debajo de mi camiseta tocando mis abdominales.
-Esto no le va a gustar a tu novia.- Se rio.
-Créeme ahora mismo no estoy pensando en ella.

Me quitó la camiseta y la llevé a mi habitación. Mi madre estaba fuera y no nos interrumpiría. Aunque no quiera admitirlo, en el fondo no me gustabas hacerle esto a Rebecca, la quiero como a nadie en el mundo, pero es tanta la rabia que tengo que hace que eso quede en un segundo plano. Mañana me arrepentiré, pero en este momento solo pienso en como me lo estoy pasando con Erika.


                                           

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