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diumenge, 27 de novembre de 2011

Capítulo 32

Cuando desperté estaba en una habitación blanca, con todo tipo de aparatos. En esa habitación se podía apreciar una pequeña ventana con vistas a toda la ciudad. Por lo que podía ver, era una de las plantas más altas. No me podía casi ni mover,  el máximo esfuerzo que hice fue para mover el cuello y contemplar aquella monótona habitación de hospital. No había nadie. Ni rastro de mi padre, ni Valeria, ni.... Isaac. Porque por encima de todo yo le sigo queriendo. Al poco rato de estar mirando el techo, que otra cosa podía hacer, se habrió la puerta y un médico canoso, de unos 44 años entró.
-Veo que ya se ha despertado.
-¿Que me ha pasado?
-Estabas en la calle, sufriste un desmayo y te golpeastes la cabeza contra el suelo, alguien avisó a la ambulancia, y te trajeron rápidamente al hospital.
-¿Pero tengo algo malo?- Pregunté preocupada.
-Hasta ahora no hemos visto nada, pero sería conveniente que te quedaras en observación un par de dias.
-Si, claro. – Respondí.- Y mi padre?
-Ha ido a por algo de café, para que no le venza el sueño, ahora volverá. En cualquier caso, si siente alguna anomalía no dude en apretar el botón.- Me indicó señalando el aparato de al lado de mi cabeza.
-De acuerdo.- Tocó algunos de los cacharros de mi alrededor y se fue.  Poco despues apareció mi padre.
-Hola cariño. ¿Estas mejor? – Me djo acariciándome la cara.
-Si, lo único que me duele mucho la cabeza y un poco la rodilla.
-Los médicos dicen que solo fue el golpe, pero que quieren osbervarte por si el caso.
-Ya me lo ha dicho el doctor.
-Bueno Rebecca, descansa, ha llamado Valeria y me ha dicho que esta tarde pasará a verte, que tenía un compromiso al que no podía faltar.
-Papá, si quieres vete a casa a dormir, no me importa quedarme aquí, además seguro que constantemente estarán entrando y saliendo enfermeras.
-No, tranquila, si ami me gusta mucho esta.... butaca. –Me dijo sonriendo. Mis parpados cayeron lentamente hasta que quedé derrotada por el sueño.

Me había pasado todo el día encerrado en mi habitación, con un único pensamiento: Rebecca. Me siento mal por lo de haberme acostado con Erika, y a estas alturas, ella ya se lo habrá hecho saber a Rebecca. Esto no creo que se arregle. Pero el no ya lo tengo no? Por intentarlo que no quede. Esta tarde iré a su casa, y haber si podemos hablar de todo lo que ha pasado estos últimos dos días.
Ya estoy casi llegando. Me decido a tocar el timbre. PIP! No contestan, puede que no haya nadie. Saco mi móbil del bolsillo del pantalón y marco su número. Nada, no lo coge. Lo vuelvo a intentar. Sigue sin cogerlo. Busco otro número en mi agenda y le doy al telefonito verde.
-Si?
-Hola Valeria, soy yo, Isaac.
-Ah hola Isaac. – Me dijo con tono un poco despectivo.
-Oye, está Rebecca contigo?
-No, y aunque estuviera, no creo que quisiera hablar contigo.
-Vale. En fin.. Sabes donde está?
-Está en el hospital, ha tenido un accidente. Lleva allí desde anoche.
-Pe...pero que le ha pasado?
-Porqué no vas a verla y se lo preguntas cabrón?- Y me colgó. Que chica más rara, vale que Rebecca y yo estemos como estamos pero a ella no le he hecho nada.

Llego al hospital, y le pregunto a la recepcionista, una mujer de unos 50 años con unas gafas de color naranja.
-Perdone, me podría decir en que habitación está Rebecca de la Torre?
-Es usted familiar?
-Mmm... Soy su novio.- Que otra cosa podía decir, que era su padre?
-Sexta planta, habitación 689.
-Gracias- Me dirigí al ascensor y piqué al 6. Se subió y bajo gente en casi cada planta. Cuando salí de él, caminé varios metros hasta que llegué al la habitación. Piqué y una voz de hombre me indicó que entrara, su padre.
-Si no recuerdo mal tu eres Isaac no? – Me dijo estrenchándome la mano. –
-Esta dormida no?- Le dije señalándo a Rebeccca.
-Si, si quieres quédate tu mientras voy a estirar un rato las piernas, te parece?
-De acuerdo- Se levantó de la butaca y yo me quedé mirándola. De pronto, abrió los ojos.
-Hola Isaac.


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